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martes, enero 20, 2009

A la playa con Mauricio

¿Qué se supone que son esas playas urbanas en la costanera? Porque no me van a decir que tirando un poco de arena, reposeras y sombrillas en el pavimento, ya tenemos una playa...

Me recuerda al "sucedáneo de " (de café, de chocolate, de casi todo) que tomaban en el magnífico "1984" de Orwell. Sucedáneo de playa.

Si no podés irte de vacaciones porque no te da la guita, o porque tenés que trabajar non-stop, o por lo que sea, ¡no importa! Vas a la playa en Buenos Aires.

Me parece mejor programa una pileta pública (quedan algunas...) un parque, ir a tomar sol a Palermo. Al menos esos lugares no están disfrazados de playa, son lo que son, sin etiquetas falsas.

La playa porteña me parece una gastada, un mal chiste propio de un Jefe de Gobierno que veraneó toda su vida en Punta del Este. ¿Tiene cara para decirle a los porteños que no pueden salir de la ciudad, que eso es "playa"? Si es playa, ¿por qué no veranea él ahi?

Me parece una ironía social. Un chiste ante la desigualdad ¿Demasiado paranoico lo mío? No lo creo. Todo tiene una lectura en esta vida. Mi lectura de la Playita Porteña es esa.

jueves, octubre 25, 2007

Quién dijo que todo está perdido...

Sugerencia...
Nos hacen creer, mediante encuestas de dudoso rigor (y justo la aspirante a emperatriz hablaba de rigor, ayer por la entrevista que le hicieron en "A dos voces"), que ya está todo cocinado. Nos hacen sentir que nuestro voto no puede influir, que está todo dicho.
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Yo no soy quién (ni tampoco me parece serio hacerlo) para decir "voten a fulano o a mengana", pero solamente sugiero una cosa, que, aunque resulte una perogrullada, muchos están olvidando: la verdadera democracia se trata de representatividad. Aunque sepas que quizás no gane, o tengas la certeza de que no va a ganar, votá con la razón y el corazón, y no con la desazón. Votá a aquél que creas que representa mejor tus ideas y valores, votá con alegría y con esperanza, porque nuestros viejos, cuando tenían nuestra edad, salieron a votar, después de una larga noche, con mucha alegría y apreciando el verdadero valor de la democracia. Hoy, el grueso de nuestra generación siente total indiferencia por la política y por las elecciones, ignorando que las decisiones políticas nos afectan a todos, y que la decisión que, en conjunto, tomemos este domingo, va a influír en el día a día de nuestros próximos años.
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El mensaje es simple, votá olvidándote de las encuestas, votá pensando en lo que dicen y prometen, pero principalmente en lo que creés que van a hacer. Votemos con confianza y esperanza, sabiendo que, a pesar de que nuestra democracia esté enferma y le falten una y mil cosas, está ahi, al menos, y podemos elegir quién nos gobierna. ¿Podemos elegir quién nos gobierna? Bueno, eso dependerá de nosotros.

miércoles, octubre 17, 2007

Cinco siglos celebrando la muerte

Les dejo posteada, acá también, la nota que escribí para la página de noticias de Radio Jai (donde estoy escribiendo ahora, los invito a pasar y leer, actualizamos todos los días http://www.radiojai.com.ar/) acerca del 12 de octubre. Es, de alguna forma, una versión un poco más "académica" y elaborada de la nota que escribí hace justo un año sobre el mismo tema, aunque la bronca y el sentimiento de asco ante la fecha, como notarán, sigue siendo el mismo.

Cinco siglos celebrando la muerte
¿La llamada “Conquista de América” es un hecho histórico para celebrar o para conmemorar con dolor? ¿Por qué celebramos un genocidio?.
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“Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia”, cantaba Baglietto. ¿Hasta dónde es propio hablar de un “descubrimiento” de América en 1492? Propongo comenzar a analizar el error desde lo lingüístico. Descubrir implica encontrar algo que nadie antes había encontrado. Y, a decir verdad, América siempre estuvo allí, con sus selvas y sus ríos, sus riquezas y miserias, sus imperios majestuosos y los humildes pueblos nómades.
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América, en realidad, fue descubierta hace alrededor de 40 mil años, durante la última glaciación. Al congelarse las aguas del Estrecho de Behring, se creó un “puente” que unió nuestro continente con el asiático. De allí, provinieron las primeras oleadas de pobladores. En migraciones que ocuparon varias generaciones, fueron descendiendo hasta ocupar, hace unos 9 mil años, la zona de Tierra del Fuego. Varios miles de años después, el europeo llegó y con su soberbia dijo descubrir una tierra perdida.
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Europa creyó ver en América un mundo no civilizado, ignorando, por ejemplo, las complejas economías del imperio Inca, los avances astronómicos de Mayas y Aztecas, la brillante arquitectura de estos mismos pueblos y los elaborados sistemas de valores. Despreció a ese mundo, era diferente, creía en otros dioses y hablaba otras lenguas. Entonces, comenzó la llamada “conquista”.
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‘Conquista’ significó la apropiación de las riquezas. Europa se enriqueció a costa de la explotación de América, cuyas riquezas, al no reconocer como “pueblo civilizado” a ningún pueblo aborigen, pertenecían por derecho a los conquistadores que las iban descubriendo. Así, el oro y la plata eran trasladados impunemente a Europa. Gran parte de las riquezas acumuladas por las naciones y la burguesía durante la época del mercantilismo, que hicieron posible, a posteriori, la llamada Revolución Industrial, provinieron de América.
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‘Conquista’ significó la imposición de una cultura y de una religión, por el simple hecho de creerlas superiores, y porque, además, veladamente, eran también instrumentos de dominación, y de legitimación de toda la conquista. La evangelización y ‘occidentalización’ del indio fueron excusas para que los más atroces crímenes se cometieran. Además, se negó la identidad de los diferentes pueblos aborígenes. Volviendo a lo lingüístico, notemos que se acuño el término ‘indio’ para todos los pueblos sin distinción, que eran, en realidad, un conglomerado de pueblos muy diferentes que sólo tenían en común vivir en América y ser objetos de la misma conquista, de la misma explotación. Un casual error de Colón (recordemos que creyó llegar a la India, y por ello habló él de ‘indios’) fue más fuerte que la identidad de estos pueblos. El término europeo, aunque errado, prevaleció.
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Pero, por sobre todo, conquista significó un enorme genocidio. ¿Soportaríamos que cualquier continente, nación, o grupo celebrara la Shoá (N: el Holocausto nazi) ? Pensemos el mismo ejemplo con el genocidio armenio, o con cualquier otra situación comparable.
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Aún hoy, la “Conquista de América” se celebra, y, si bien en los últimos años hubo muchos avances en la conciencia de lo que realmente sucedió, en las escuelas, por ejemplo, se sigue omitiendo gran parte de la historia. Pocos son los casos en que en una escuela primaria se les cuenta a los alumnos que durante los siglos que duró la colonización murieron 70 millones de personas, es decir, el 90% de la población aborígen.
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70 millones de personas. Setenta. Para dimensionarlo, pensemos que es una cifra similar al doble de la población argentina actual. Es inevitable sentir escalofríos. Sabemos, eso sí, desde la primaria, que uno de los primeros desembarcos de Colón fue en la isla que luego denominaron “La Española” (actualmente, Haití y Santo Domingo). Lo que muchos desconocen es que en ese momento, la isla contaba con un millón de habitantes. Y tan sólo cincuenta años después, quedaban solamente 500.
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Los casos particulares, aunque su relato pueda ser crudo y parecernos sensacionalista, también son situaciones que ayudan a tomar dimensión del genocidio. En una carta fechada en 1516, un grupo de sacerdotes dominicos escribe, con horror, al Ministro de Carlos V que ciertos hombres “vieron una india que tenía un niño en los brazos, que criaba, y un perro que ellos llevaban consigo tenía hambre, tomaron el niño vivo de los brazos de la madre, echáronlo al perro y así lo despedazo en presencia de su madre.” Otro fragmento también da testimonio de la crueldad que los llamados “conquistadores” propiciaban, incluso, hasta a los niños. “Los tomaban de las piernas y los aporreaban en las peñas, o los arrojaban en los montes, para que allí muriesen.” Otros documentos indican que este tipo de sucesos eran moneda corriente, parte ya de la cotidianeidad de la conquista.
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La población americana fue diezmándose no sólo por el exterminio directo, es decir, el asesinato, sino que gran parte de la matanza se le debe a la explotación, tanto en las plantaciones como en las minas. La expectativa de vida de quienes eran explotados en las minas apenas superaba los 25 años. Además, los traslados forzosos de hombres a los lugares de trabajo fueron paralizando la formación de familias y la procreación. Muchas veces, ésta era evitada deliberadamente, ya que los aborígenes no querían tener hijos cuyo destino inequívoco sería la esclavitud. Traer un niño a este mundo significaba ofrecerlo a la explotación de los conquistadores. Otro factor importante fueron las enfermedades que los europeos trajeron consigo. Eran enfermedades desconocidas que se difundieron rápidamente entre la población.
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Así, poco a poco, la América previa a 1492 fue quedando sepultada, en la misma fosa que la historia misma de este exterminio. Ya nada podemos hacer por los que ya no están, por pueblos enteros que han desaparecido y que hoy sólo existen en libros de historia. Pero sí podemos desenterrar la historia, y dejar de festejar un falso y edulcorado “encuentro de culturas”, para pasar a conmemorar (y no ya celebrar) algo que sólo puede definirse con la idea de genocidio.

miércoles, julio 18, 2007

AMIA

Aquel día
18 de julio de 1994. 18 de julio de 2007. 13 años. Muchas investigaciones. Pocas respuestas. Mucho dolor. Poco consuelo. No voy a hacer una crónica de los hechos. Ya hay miles, y todos saben lo que pasó. No voy a argumentar ni a opinar, mucho se ha dicho y mucho es más que obvio, aunque prefiero no pasar por alto las palabras corrupción, impunidad, complicidad y ... la última puede doler y costar más, porque ya no es para los políticos sino que apunta a la sociedad... bueno, ahí va: indiferencia. Indiferencia porque más de una vez he escuchado, con mis propios oídos, como mucha gente no se involucró ni se sintió involucrada, “la bomba se la pusieron a los judíos”, decían. Lo mismo, exactamente lo mismo que muchos hacen cuando, por ejemplo, discriminan al de al lado en un colectivo, y miran para otro lado, y no les afecta porque total ellos no son negros/gordos/viejos/mujeres/extranjeros/etc . El problema siempre es del otro. Los “otros”, durante mucho tiempo, y no por primera vez en la historia, nos sentimos solos y víctimas de la indiferencia. Por supuesto, no quiero generalizar, hubo sectores de la sociedad, hubo personas que se solidarizaron, a quienes les dolió y no merecen recibir las acusaciones anteriores. Pero volvamos al inicio.

Les decía, no quiero hacer otra crónica de ese día, voy a contarles mi pequeña historia de cómo viví esa jornada y muchas posteriores. No es mucho lo que, siendo una nena de 8 años, pude entender. Pero tengo recuerdos. Recuerdo a mi mamá llorando, recuerdo que yo no sabía qué era la AMIA, recuerdo que me lo explicaron. Y que, a mi modo, sentí también tristeza. Recuerdos.

Recuerdos de días sucesivos, recuerdo que yo iba a un kinder y que el primer sábado me extraño que mi mamá no quisiera que fuera, y luego comprendí que era porque tenía miedo. Muchos chicos ya no fuimos al kinder. (Un kinder es un grupo de juego y aprendizaje al que van niños y adolescentes, los sábados, en los templos. Algo similar a los grupos scout de las iglesias). Tardamos años en volver. Muchos chicos fueron retirados de las escuelas judías. ¡Y hasta nos daba miedo ir al templo en Iom Kipur! Supongo que se imaginaran qué tan triste es eso. Las instituciones se empezaron a escudar tras pilotes, horribles pilotes, símbolos del miedo, de la inseguridad, de la impunidad.

Poco a poco, fuimos volviendo a nuestras actividades. Cuando digo “a nuestras actividades”, por favor, no confundan con “a la normalidad”. El miedo no se fue, pero se terminó haciendo una presencia inevitable, como inevitable era volver a nuestros lugares. Y volvimos, pero desde ese momento, debemos soportar que, en la propia comunidad a la que vamos hace años, en el propio club, en lugares que son como la propia casa, el personal de seguridad nos haga mil y una preguntas, nos pida documentos. No me molesta que lo hagan, su deber es cuidarnos, y es por nuestra propia seguridad. Me molesta que exista la necesidad de hacerlo.

Más que la falta de justicia, me molesta que las condiciones estuvieran dadas para que todo haya pasado. Porque la justicia penal no es más que “venganza”, no es más que un castigo, necesario, pero no devuelve a las víctimas a la vida, y no restaura las cosas a la situación anterior (no a 1994, sino anterior al 92’, año del atentado a la embajada de Israel).

Todo va a seguir doliendo, pero sólo dos motivos por los que duele son reversibles: la falta de justicia y la indiferencia social. Por revertir la segunda, vos, ciudadano común, podés hacer algo. Y no sólo en cuanto a la AMIA, sino en toda causa. Cada vez que veas una injusticia ante un hermano tuyo. Y cada vez que recuerdes que “hermano tuyo” no es solamente el que tiene tu misma religión, color de piel o nacionalidad, sino todo ser humano. Cada vez que no gires los ojos ante la injusticia, ante el dolor, ante el racismo y la discriminación, vas a aportar tu granito de arena. Igual va a seguir doliendo. Pero, al menos, no estaremos solos.

lunes, junio 11, 2007

Más que mil palabras


En general, no suelo ser partidaria de la idea que enuncia que "una imagen vale más que mil palabras". Prefiero las palabras, con un mundo cada una, con sus sonidos, con su ritmo y sus historias. Pero, en este caso, creo que la imagen es de lo más elocuente, y bien podría argumentar horas y horas, pero terminaría diciendo lo mismo, quizá con menos fuerza que la imagen. Y, un poco, también es porque ando sin tiempo para escribir, pero con ganas de dejar una opinión, mi joven opinión.


Cuando la ví, pensé "dime de qué acusas y te diré quien eres"... después de que Mr. K (¿¿¿nos tocaremos, dentro de unos años, una parte íntima izquierda al nombrarlo??? ¿¿¿Evitaremos pronunciar entero el apellido sin un ajo en la mano???) dijera toda la semana que no debemos los porteños votar a Macri porque es amigo de Menem, esta singular fotito circuló por Internet. Eso sí, ojo, no confundan esta opinión con una reivindicación en favor del candidato del Pro. Nada más alejado. Sólo digo, ¿qué tanto podemos creer a nuestro presidente el discurso "antinoventista"?


Y bueno, basta de palabras porque, al final, estoy rompiendo la premisa con la que abrí el texto. Hasta pronto.




lunes, abril 09, 2007

VIOLENCIA INJUSTIFICADA

Palabras prestadas


Juro que no es por vagancia, pero cuando uno encuentra que otro ha dicho con las palabras justas algo que uno quería decir, vale citarlo ¿o no es así? Hoy "pido prestado" un texto de Mex Urtizberea. Mex es un tipo que admiro muchísimo, por todo lo que hizo y hace y, sobre todo, porque soy de la generación que se crió haciendo zapping entre programas como el de Flavia y el de Xuxa, o como Chiquititas, que, si bien nos gustaban, es lógico que "algo" no tenían. Y de golpe, en un momento, cambiabas de canal y tenías a alguien que había entendido la premisa de "son chicos, no estúpidos" y que hacía un programa en donde los chicos podían divertirse inteligentemente. (si, hablo de Magazine For Fai).

Todo este preámbulo para citarlo, pero el tema central es otro, y es la represión en Neuquén que terminó con la muerte de Carlos Fuentealba. Cada vida es importante, cada caso es vital, y en cada caso se encierra una esencia, una filosofía, un mensaje. Carlos no sólo es Carlos sino que ese disparo fue para todos los docentes, para todos aquellos que sienten que tienen derecho a reclamar por lo que es justo y lo hacen, y para la sociedad entera.

Por eso, quería hoy compartir las palabras de Mex con todos ustedes.

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Pegarle a un maestro

por Mex Urtizberea
Lo sabe un chico de cuatro años, de salita celeste, que ni siquiera sabe hablar correctamente.

Lo sabe un chico de seis años, que ni siquiera sabe escribir.

Lo sabe un chico de doce años, que desconoce todas las materias que le deparará el secundario.

Lo sabe un adolescente de diecisiete años, aunque sea la edad de las confusiones, la edad en la que nada se sabe con certeza.

Lo saben sus padres.

Lo saben sus abuelos.

Lo sabe el tutor o encargado.

Lo saben los que no tienen estudios completos.

Lo sabe el repetidor.

Lo sabe el de mala conducta.

Lo sabe el que falta siempre.

Lo sabe el rateado.

Lo sabe el bochado.

Lo sabe hasta un analfabeto.

No se le pega a un maestro.

No se le puede pegar a un maestro.

A los maestros no se les pega.

Lo sabe un chico de cuatro años, de seis, de doce, de diecisiete, lo saben los repetidores, los de mala conducta, los analfabetos, los bochados, sus padres, sus abuelos, cualquiera lo sabe, pero no lo saben algunos gobernadores.

Son unos burros.

No saben lo más primario.

Lo que saben es matar a un maestro.

Lo que saben es tirarles granadas de gas lacrimógeno.

Lo que saben es golpearlos con un palo.

Lo que saben es dispararles balas de goma.

A los maestros.

A maestros.

Lo que no saben es que se puede discutir con un maestro.

Lo que no saben es que se puede estar en desacuerdo con lo que el maestro dice o hace.

Lo que no saben es que un maestro puede tener razón o no tenerla.

Pero no se le puede pegar a un maestro.

No se le pega a un maestro.

A los maestros no se les pega.

Y no lo saben porque son unos burros.

Y si no lo saben que lo aprendan.

Y si les cuesta aprenderlo que lo aprendan igual.

Y si no lo quieren aprender por las buenas, que lo aprendan por las malas.

Que se vuelvan a sus casas y escriban mil veces en sus cuadernos lo que todo el mundo sabe menos ellos, que lo repitan como loros hasta que se les grabe, se les fije en la cabeza, lo reciten de memoria y no se lo olviden por el resto de su vida; ellos y los que los sucedan, ellos y los demás gobernadores, los de ahora, los del año próximo y los sucesores de los sucesores, que aprendan lo que saben los chicos de cuatro años, de seis, de doce, los adolescentes de diecisiete, los rateados, los bochados, los analfabetos, los repetidores, los padres, los abuelos, los tutores o encargados, con o sin estudios completos:

Que no se le pega a un maestro.

No se le puede pegar a un maestro.

No debo pegarle a un maestro.

A los maestros no se les pega.

Sepan, conozcan, interpreten, subrayen, comprendan, resalten, razonen, interioricen, incorporen, adquieran, retengan este concepto, aunque les cueste porque siempre están distraídos, presten atención y métanselo en la cabeza: los maestros son sagrados.

miércoles, noviembre 29, 2006

PLANTEOS DEL SIGLO XXI

EEUU y el dilema de la inmigración



Uno de los principales problemas para la humanidad del siglo XXI es la inmigración. ¿Se la puede controlar? ¿Se la debe controlar? ¿Qué riesgos y qué beneficios políticos implica ser más o menos riguroso con ella? Esos son algunos de los interrogantes que aquejan a los gobiernos actuales, principalmente a los gobiernos de los países ricos, que son, naturalmente, por su propia condición de bienestar, receptores constantes de inmigración masiva, en su mayor porcentaje, ilegal. La creciente brecha entre países pobres y ricos, y las grandes cifras de desempleo, acrecientan este problema.

Sin dudas, el país más codiciado por los inmigrantes es Estados Unidos. Huyen de la pobreza de sus países de origen, buscan una oportunidad de sobrevivir, trabajando en empleos humildes, que, de todos modos, pueden conducirlos a niveles de vida muy superiores a los que su país les ofrecía.
Esta situación obligó al gobierno de Bush a pensar en una reforma legislativa, y romper con la imagen de inacción que estaba dando en estos últimos años. Por eso, su gobierno ideo la “Comprehensive Immigration Reform” (“Reforma global de inmigración”). El proyecto propone, entre otras cosas, la construcción del muro que separa el sur de los Estados Unidos con México, prevé la construcción de más murallas y controles en esa zona, y una regularización de los inmigrantes que ya viven en el país. La idea es otorgarles un permiso laboral temporario (de tres años, que puede ser renovado por tres años más) a aquellos que ya estén trabajando. El tiempo máximo que podrán permanecer en el país será de seis años, y luego serán deportados.
La ley no menciona la entrega de una ciudadanía definitiva, sin embargo, pide para esta estadía provisoria, como contrapartida, el estudio del idioma inglés y se pierde también en algunas otras reivindicaciones nacionalistas que suenan bastante vagas. En la

página web oficial del gobierno estadounidense, se explica que “Los americanos estamos unidos por nuestros ideales compartidos, la apreciación de nuestra historia, el respeto por la bandera y nuestra habilidad para leer y escribir el idioma inglés. Cuando los inmigrantes se asimilan y avanzan en nuestra sociedad , realizan sus sueños, renuevan nuestro espíritu y suman a la unidad de América”.
Si bien es cierto que durante la primera época del siglo XX los ideales nacionalistas y los símbolos patrios sirvieron como aglutinante para la población que fue uniformándose, hoy, incluso en un país tan nacionalista como los Estados Unidos, es un tanto irreal la idea de que un inmigrante vaya a reemplazar sus valores y creencias. Más descabellado aún es, si se trata de inmigrantes a quienes sólo se los dejará permanecer por pocos años.

Desde la extrema derecha, Bush ha recibido críticas de su propio partido y también muchos empresarios que financiaban la campaña del partido Republicano han decidido quitarle su apoyo. Dicen que el proyecto es demasiado blando: para ellos, todos los inmigrantes ilegales deberían ser deportados inmediatamente.

También para los sectores de inmigrantes o de estadounidenses de izquierda, la ley es cuestionable, pero exactamente por el motivo contrario: es demasiado rígida, xenófoba y niega oportunidades a los extranjeros.

Lo cierto es que este no es sólo un problema del gobierno de Bush, y todos los gobiernos que lo sucedan heredarán este conflicto. Todavía no se ha encontrado una solución ideal, ni siquiera en el ámbito teórico.

Para el historiador Eric Hobsbawm, los gobiernos tienen tres opciones. La primera sería permitir la inmigración indiscriminadamente. Pero ésta acarrearía graves problemas económicos y demográficos, así como problemas políticos internos. Es importante considerar que la población estadounidense creció más de un 13 % en los últimos diez años,

y que hoy sobrepasa los 280 millones de habitantes. Por lo tanto, esta opción es inviable a largo plazo.

La segunda opción, a la que ya recurrió Bush, es la de construir un muro. Esta opción, para Hobsbawm, también es inviable a largo plazo. La Historia demostró que los muros pueden ser engañados y que, tarde o temprano, caen.

La tercera opción implicaría la concesión de permisos temporales de trabajo a los inmigrantes, negándoles así una ciudadanía definitiva, y también, por lo tanto, derechos cívicos. Esto es a lo que apunta la “Comprehensive Immigration Reform”. La reforma es bastante realista, o, si se quiere, pragmática. Un liberalismo absoluto con respecto a esto sólo ocasionaría mayores problemas demográficos o políticos. El problema, a nivel ideológico, es que la necesidad práctica de restringir la inmigración legaliza la existencia de habitantes “de segunda”, es decir, las desigualdades sociales, dejando completamente caduca esa imagen de “tierra de oportunidades”, de brazos abiertos, que quiso dar Estados Unidos durante el siglo pasado.

En un marco global, con consecuencias ideológicas y humanísticas más graves, también marca la caducidad de la bandera de igualdad entre los seres humanos que levantó el Iluminismo, un ideal al que duele renunciar.


viernes, octubre 20, 2006

INTERNACIONALES

El enfrentamiento Bush- Chávez

se traslada a la ONU


La elección de un representante en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para Latinoamérica y el Caribe parece ser interminable. Nuevamente, tras un tercer día de votaciones, la asamblea no se ha decidido a favor ni de Venezuela, ni de Guatemala, ya que ninguno de los dos países alcanzó los dos tercios de los votos necesarios para erigirse como representante (esto es, 128 votos en caso de que votaran los 192 países miembros de la ONU). La votación se ha pospuesto hasta el miércoles de la semana próxima. Guatemala cuenta con una ventaja sobre Venezuela.

El Consejo de Seguridad de la ONU tiene, en total, quince miembros. De esos quince, cinco son permanentes: China, Rusia, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido de Gran Bretaña. Los otros diez cumplen con períodos bienales, y son representantes regionales. La región de América Latina y el Caribe cuenta con dos representantes. El país vencedor en esta elección reemplazará a Argentina, y acompañará a Perú, cuya membresía se extiende hasta fines de 2007.

El Consejo de Seguridad se encarga de “mantener la paz y la seguridad internacionales”. En lo concreto, esto puede significar desde la mediación entre dos países o la imposición de resoluciones (que son las únicas medidas tomadas por la ONU obligatorias de cumplir), hasta la decisión de una intervención armada con las llamadas “fuerzas de paz”, lo cual implica que ser miembro del Consejo de Seguridad de la ONU conlleva una importante dosis de poder en la comunidad internacional.

Justamente, por el poder que el cargo representa, detrás de esta contienda reside en el enfrentamiento entre Venezuela y los Estados Unidos: el voto de cada país implica (de una manera bastante explícita) un alineamiento hacia una de estas dos posturas, y por lo tanto, cada voto es un aval a la política exterior de Bush o de Chávez. Es por eso que tanto los Estados Unidos, a través de Guatemala, como Venezuela, están en campaña para conseguir, uno a uno, los votos.


En medio de estas tratativas, la campaña se llena, como toda buena campaña, de acusaciones: Venezuela y los países del Mercosur sostienen que Guatemala no es más que un elemento de los Estados Unidos, mientras que Gert Rosenthal, el canciller guatemalteco, lo niega infructuosamente. Chávez también acusa a los Estados Unidos de estar amenazando con negar créditos e inversiones a países más pequeños si emiten su voto a favor de Venezuela. Por otra parte, a estas acusaciones se les cruzan las de los Estados Unidos, que son básicamente las mismas: que Venezuela condicionó a países latinoamericanos utilizando como arma los acuerdos petroleros.

En nuestro país, al igual que en todo el bloque del Mercosur, se ha tomado la decisión de apoyar incondicionalmente a Venezuela. Este país también cuenta con el apoyo de los países islámicos (tanto por natural oposición a los Estados Unidos como por las declaraciones a favor del terrorismo islámico que Chávez viene proclamando). Guatemala cuenta tanto con el respaldo de las grandes potencias, como de aquellos países que, por conveniencia, necesitan ser condescendientes con Bush, como también de quienes huyen espantados de la política exterior agresiva y petulante de Chávez, que no ha cuidado la diplomacia geopolítica. Si bien el discurso de Bush también es agresivo, tiene una imagen más serena y calculada.

Otro dato a tener en cuenta, que quizás condicione algunos de los votos, es que Venezuela ya ha sido miembro del Consejo cuatro veces, mientras que Guatemala jamás ha integrado este organismo (el otro país latinoamericano que nunca ha sido parte del Consejo es El Salvador).
En este tipo de casos de indefinición, en la ONU se suele proponer a un “candidato de consenso”, para poder llegar a una resolución más rápida y también evitar a los países un voto de tensión. Sin embargo, ambos países se muestran por el momento cerrados a diálogos de este tipo, y afirman que permanecerán como candidatos hasta que haya un ganador.

martes, octubre 17, 2006

12 de octubre

Un momento... ¿qué festejamos?
Otro doce de octubre, los mismos actos escolares. Con carabelas, con un afiche azul pegado en el escenario, haciendo las veces del vasto mar. Con un niño disfrazado de Colón, sintiéndose un héroe, protagonista. Mamá aplaude. Los marineros bajan, se encuentran con un grupo de aborígenes sonrientes, todos se abrazan, bailan y cantan. Alegría, ternura, dulzura. Un cruce feliz de culturas.

¿No es hora de que les digamos la verdad a los chicos? Señores docentes: ¿toda la vida los conquistadores van a ser unos señores buenos que vinieron a traer la civilización (claro, los otros eran todos unos salvajes) a estas tierras? ¿Sarmiento siempre va a ser bueno, impoluto e indiscutible? ¿Por qué Roca sigue siendo el héroe bélico que organizó la llamada “conquista del desierto”? ¿Saben los chicos qué fue la conquista del desierto? ¿Por qué San Martín sigue cruzando los Andes en un caballo blanco, acaso no es más heroico decir que cruzó enfermo?

“Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia”, cantaba Baglietto. Los que ganaron pintaron flores en donde llevaban armas. Escribieron otra cosa, ocultaron sus crímenes. Muchos siguen creyéndoles, y festejan alegres el “día de la raza”. ¡de la RAZA! ¿De dónde sacaron esa frase horrenda, de “Mi lucha”?

El día de la raza deriva de ese peligroso darwinismo social enraizado en nuestra sociedad desde hace siglos. Porque, en el fondo, lo que oficialmente se festeja, la visión ficticia de la cosa, es que vinieron unos señores muy civilizados (¿civilizadísimos, tal vez, porque conocían muchos métodos para torturar y asesinar?) a llevarles la gloriosa occidentalidad a esta manga de salvajes que había acá. Ni siquiera me conforma el otro título que pusieron ahora “día de la diversidad racial” o algo así. Es un eufemismo hipócrita. ¿Por qué no festejamos que somos todos humanos y listo? Pero no en un día determinado, todos los días, practicando la igualdad, el respeto por el otro, la paz, conceptos que parecen sacados de un libro de ciencia ficción.

Como contrapartida, como protesta ante este lamentable doce de octubre, las comunidades aborígenes festejan el 11 de octubre como el último día de libertad. Ayer pasé por el Congreso, donde había festejos, y me dio tristeza lo poco concurrido que era el festejo. Ninguna ONG, ningún partido político, nadie apoyándolos. Claro, acá no daban ni panchos, ni cocas, ni planes trabajar. Solamente un poco de música, de añoranza a esos tiempos que las generaciones actuales nunca conocieron, de sentimiento de comunidad y de unión.

La llamada conquista de América fue una serie de torturas, fue un pueblo que diezmó a otro, una masacre. Fue un proceso en donde una cultura se impuso sobre otra a la cual destruyó. ¿Fue algo digno de que festejemos?
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(Nota: este artículo fue escrito el mismo 12, se suponía que sería publicado en esta fecha, pero por problemas técnicos y urgencias "parcialísticas" su publicación fue postergada)

viernes, octubre 06, 2006

INTERNACIONALES: Brasil

Lula y los vicios de la política actual


La campaña electoral previa al ballotage del actual presidente brasileño Lula da Silva y de su opositor Geraldo Alckmin, pone en evidencia los peores vicios de la democracia actual. En las últimas décadas, las campañas políticas han dejado de ser debates de ideas y competencias de propuestas para pasar a ser una lucha descarnada en donde pareciera que lo único que importa es ensuciar al otro para presentarse a uno mismo como lo opuesto a aquello que se denuncia. Pero, paradójicamente, las denuncias que se cruzan, principalmente en este caso, son bastante similares.

Desde el oficialismo, el Partido de los Trabajadores (PT) dispara contra Alckmin acusándolo de haber dejado impunes más de setenta casos de corrupción durante su gobierno del estado de San Pablo. A su vez, ensucian al primer gobierno de Lula escándalos también relacionados con la corrupción, que le valieron nada menos que la destitución de varios de sus ministros y diputados, además de una erosión de su imagen .

Por lo tanto, la campaña no es más que un fuego cruzado, un tiroteo donde, de un lado y del otro, se tienen las mismas armas, viejas, oxidadas y peligrosas. En medio de ese tiroteo, están los ciudadanos que, lejos de repudiar esta política enrarecida, la alimentan, prestando más atención a las peleas y acusaciones que a los debates programáticos, si es que los hay. Es decir, contribuyen a este círculo vicioso que enferma al sistema democrático y lo aleja cada vez más del verdadero espíritu de la democracia.

Otro de los padecimientos de la política que ejemplifica perfectamente el presidente brasileño es la incongruencia entre lo dicho en campaña (promesas, supuestas ideologías, etc) y lo realizado durante el gobierno. Previo a su primer mandato, Lula se presentaba a sí mismo como un hombre de la izquierda, y su gobierno, pasado el tiempo, evidenció estar bastante alejado de la imagen que él había vendido. Al respecto, en la actual campaña, su opositor, Alckmin (que proviene de la centroderecha) dijo que el era “más de izquierda que Lula”. En el discurso, Lula era socialista, en el accionar, demostró ser un gobierno favorable con las grandes empresas, cercano a un modelo económico


neoliberal, lo que suscitó la decepción de sectores como el movimiento campesino militante de los Sin Tierra (MST), que en los últimos tiempos ha aumentado sus protestas. Los gobiernos suelen usar a la ciudadanía sólo para obtener sus votos, luego, gobiernan solos, se olvidan de las promesas y de los intereses de sus votantes.

Lula, además, poco hizo por el desarrollo social. Un ejemplo claro de esto es el incremento de los planes “Bolsa Familia”, algo muy similar al Plan Trabajar de nuestro país. El gobierno de Lula se jactó de haber incrementado los beneficiarios, cuando en realidad un gobierno que verdaderamente busque el desarrollo y la mejora de la situación de los pobres debería procurarles trabajo genuino y no festejar, sino lamentarse cuando cada vez más familias necesiten ser beneficiarios de los planes sociales.

El caso de Brasil es un espejo de mucho de lo que pasa en nuestro país, por lo cual nos puede servir para observarnos y criticarnos desde afuera, que a veces es más fácil que mirar hacia adentro. La exigencia de una política con propuestas concretas y de una mayor calidad, tanto en la campaña como en el gobierno, es responsabilidad de los ciudadanos. El no dejarse llevar por apariencias y espejos de colores al momento de votar, también.

domingo, septiembre 24, 2006

INTERNACIONALES

Intenciones de rearme en Japón


Tras la designación, por amplia mayoría, de Shinzo Abe como presidente del Partido Liberal Demócrata (PLD), en Japón ya es casi una certeza que él será el nuevo primer ministro. Suele suceder que, quien gana las elecciones para presidente del PLD, es luego designado primer ministro, ya que es el parlamento el que realiza esta votación y dicho partido cuenta con amplia mayoría en esta institución (más de tres cuartos de la cámara baja y casi un sesenta por ciento de la cámara alta, lo que se podría llamar una mayoría automática). Esta elección tendrá lugar el próximo 26 de septiembre.

Shinzo Abe es hoy el secretario de gobierno y la mano derecha de Junichiro Koizumi, actual primer ministro. Con 52 años, Abe será el primer mandatario más joven del Japón. Es un político conservador y belicista, y por esto, polémico.

Llega con tres propuestas principales bajo el brazo. Una de ellas es continuar con las reformas legislativas impulsadas por Koizumi para conseguir mayor poder y libertad de acción para el Poder Ejecutivo. También hizo públicas sus intenciones de mejorar las relaciones (principalmente en lo que concierne a lo económico) con China y con Corea del Sur. Por otra parte, y esta es su propuesta más polémica, anunció que realizará una reforma constitucional que permita el rearme de Japón.

Tras la derrota japonesa en la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos impuso a Japón la prohibición de armarse. La posibilidad del rearme es vista por China y por Corea del Sur como una amenaza, a pesar de las expresas intenciones de Abe de entablar un diálogo con estos países.


En verdad, este proyecto representa un riesgo real para el mundo entero, ya que Japón es un país poderoso, provisto de la más sofisticada tecnología de punta. Shinzo Abe muestra un discurso realmente belicoso, no tiene reparos en utilizar una retórica nacionalista. “Tomaré la antorcha de las reformas y la antorcha del idealismo”- dijo al asumir como presidente del PLD.

Además, el espíritu belicista de Abe no es exclusivo de él, sino que la cultura nipona tiene en su idiosincrasia un fuerte entusiasmo por la guerra y la conquista y un gran orgullo por sus héroes y mártires guerreros. De hecho, el mismo Koizumi ha sido cuestionado por otros países por concurrir al santuario Yasukumi, en donde se rinde honor a soldados caídos y culto a la guerra. Es tradicional que muchos políticos concurran a este santuario. Trascendió que Shinzo Abe seguirá concurriendo cuando asuma como primer ministro, pero lo hará con discreción.

La exaltación de los valores nacionalistas y belicosos en un país que posee este tipo de características, junto con la intención de rearmarse y la posesión de recursos tecnológicos de avanzada, conforman un cóctel peligroso (basta con recordar al nazismo, al fascismo o sin irnos tan atrás en la historia, a los Estados Unidos con Bush) , ante el cual el resto del mundo deberá estar muy atento.

viernes, septiembre 08, 2006

INTERNACIONALES


Las dos Bolivias, enfrentadas.

Los paros y huelgas en el país del altiplano, en manos de las provincias más ricas, ponen en evidencia la tensa situación boliviana. Un Estado que alberga dos naciones en conflicto.


Por cuestiones lógicas, según la configuración política moderna, Estado y nación deben coincidir para mantener, aunque sea, una mínima armonía interna. El Estado debe regir a una nación cuya idiosincrasia sea medianamente homogénea, para poder dirigirse a ella con medidas coherentes a sus características. Partiendo de esta base, no es difícil deducir que un Estado con dos naciones bajo su mandato es muy propenso a padecer enfrentamientos que superan el grado saludable de oposición que debiera existir en una democracia (si bien la oposición es vital en un sistema democrático, debe reconocer y respetar al poder oficial, para que no peligre su gobernabilidad).

Esta situación de un Estado escindido es aquella que afecta actualmente a Bolivia. Siempre ha existido en este país (como en la mayor parte de Latinoamérica) un divorcio entre la sociedad occidentalista, descendiente de europeos, y los grupos originarios indígenas, generalmente sojuzgados. El ingrediente novedoso en este momento es que, por primera vez, Bolivia tiene un gobierno central que representa al sector indígena y no al sector acaudalado.

Es este ultimo sector, ubicado en las provincias de Beni, Pando, Santa Cruz de la Sierra y Tarija el que ha decidido alzarse y movilizar a sus trabajadores contra el gobierno de Evo Morales, por medio de la medida de paro total: han resuelto no abrir los comercios, las escuelas, ni las industrias, sin siquiera permitir la circulación de vehículos. También dentro de los grupos de protesta existen sectores juveniles de ultraderecha, como la Unión Juvenil Cruceñista, una organización fascistoide que recuerda a la Liga Patriótica que se gestó en la Argentina de los años 20’.

El motivo detonante de este reclamo es la conformación arbitraria que Morales concibió para la Asamblea Constituyente que redactará una reforma constitucional, en la cual la mayoría de los integrantes son oficialistas. Además, el presidente boliviano anunció que la nueva Constitución será de corte indigenista y popular.

Las palabras de Evo Morales llevan a la clara deducción de que el Presidente está gobernando tan sólo para un sector, para sólo una de las dos naciones que alberga el Estado. Morales es un caudillo, que se puede encuadrar en un grupo de caudillos latinoamericanos modernos que incluye a Hugo Chávez en Venezuela, Fidel Castro en Cuba y, tal vez también, a Néstor Kirchner en nuestro país. Pero Evo no es un caudillo que busque una adhesión total dentro del Estado: aún siendo presidente, es caudillo de su grupo, y para éste es que gobierna. Por supuesto, no es anormal que cada gobierno represente a un sector, pero aquí Morales lo hace explícitamente, sin miramientos y sin interés alguno en generar consensos, por lo cual no puede hablarse de que exista en Bolivia una democracia real.

Esta situación deja a Bolivia ante el riesgo, en un futuro no muy lejano, de la fractura, de la división ya no sólo cultural y nacional sino política y geográfica del país, ya que hoy vive dos realidades radicalmente diferentes. Del manejo de las negociaciones y consensos entre los dos sectores dependerá el porvenir de la convulsionada Bolivia.

sábado, agosto 26, 2006

INTERNACIONALES

La muerte y la brújula

La enfermedad y la avanzada edad de Fidel Castro ha disparado en Cuba y en el mundo la necesidad de hallar la brújula ideal para definir los rumbos de la isla.

“Fidel Castro es la principal fuerza de la revolución, pero también su principal debilidad" (Gabriel García Márquez)


Tras 47 años al frente de los destinos de Cuba, la continuidad de Fidel Castro tambalea por motivos de fuerza mayor. Ha sido un dictador resistente a más de seiscientos atentados, amenazas de los diez presidentes que pasaron por los Estados Unidos durante estas casi cinco décadas, y a su oposición, que, combatida, encarcelada y acallada, no tuvo otro destino que el exilio o la cárcel.

Pero hay un mal al cual ningún ser humano, por más poderoso y vehemente que sea, puede escapar. La muerte acecha, inexorable, al dictador insular y agita la vida política tanto de Cuba como de todo el mundo, atento a la posible caída del último bastión del comunismo, vestigio de la guerra fría, que ya hace tiempo dejó de ser un tema de la agenda política para pasar a formar parte de los libros de historia.

Entre la población cubana, las especulaciones se discuten con discreción, tal vez con cierta prudencia. Es un tabú, pero a la vez es una discusión prácticamente impostergable, ya que la muerte del anciano líder podría ser inminente.

Por otra parte, en la esfera política de la isla este año se están produciendo cambios, acelerando mecanismos para minimizar (ya que en cierto grado, es inevitable) por todos los medios el debilitamiento del régimen. De ninguna manera Raúl Castro es visto como sucesor de su hermano, ya que también su edad se convierte en un escollo, sino que es considerado como una alternativa de transición, tras la cual deberán operarse cambios.
Por lo tanto, en julio la cúpula del Partido Comunista Cubano (PCC) eligió un Secretariado de 12 miembros (modalidad que había sido abolida en 1991) como mecanismo de defensa del régimen tras el posible deceso de Castro.

El principal inconveniente de la era post-castrista reside en que el régimen ha sido absolutamente personalista, y como todo régimen de esa naturaleza, es muy difícil (si no imposible) que otro líder tome su lugar, que su poder pueda reconcentrarse en otra persona. Por lo tanto, la iniciativa del PCC es sensata.

En cuanto a la reacción del pueblo, la mayoría de los analistas políticos descartan que se vuelque a las calles o que se alce contra el sistema, ya que es un pueblo anestesiado por un régimen persecutor, acostumbrado, además, a ese modo de vida. El setenta por ciento de los cubanos nacieron bajo este gobierno, por lo tanto, es lo único que conocen.

Lo que sí se prevé es la alta probabilidad de que, tras el enorme desasosiego que generará la defunción de Fidel, grandes masas emigren a los Estados Unidos. El país del norte, por su parte, ha anunciado que limitará el ingreso de cubanos a su territorio y prohibirá terminantemente el ingreso de ex funcionarios del gobierno castrista. A pesar de la belicosidad de los comentarios de Bush, se descarta una invasión del país del norte a la isla, por dos motivos: primero, que el ejército cubano tendría la suficiente fuerza como para resistirla, y segundo (y principal) que el ejército estadounidense tiene todas sus fichas puestas en Irak y en Medio Oriente en general.

En lo que concierne al modelo económico, la mayoría de los analistas se vuelcan a creer que el nuevo gobierno deberá seguir el modelo de China, abriéndose paulatinamente al mercado externo hasta llegar a incorporarse al sistema capitalista mundial. No es esperable que el sistema socialista se mantenga indemne sin Castro.

Más allá de todas las lucubraciones acerca del futuro de Cuba, lo cierto es que el cambio es ineludible, ya que Fidel ha hecho de la isla y del régimen un sistema adicto a su figura, y en eso ha fallado como líder: cegado por la egolatría, no ha reparado en construir su sucesión.

viernes, junio 23, 2006

INTERNACIONALES

Bush, Guantánamo y los derechos humanos

Durante estas últimas dos semanas, la política de derechos humanos de los Estados Unidos ha sido duramente cuestionada por la ONU (Organización de las Naciones Unidas) a causa del trato que la potencia proporciona a sus prisioneros de guerra. Esta mañana, en el marco de las sesiones que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU mantiene desde ayer en su sede central de Ginebra (y que se extenderá hasta el viernes 30), la Alta Comisionada Louise Arbour reclamó que los gobiernos "en todo momento queden apegados a las leyes", ya que las políticas actuales están generando una "erosión continua de los derechos básicos". También recordó a los estados pertenecientes a la ONU la obligación de prohibir la tortura y de dar a todos los acusados un juicio justo. Si bien en ningún momento mencionó explícitamente a los Estados Unidos, el mensaje tenía como claro destinatario al gobierno de Bush, que desde el 10 de este mes, tras el suicidio de tres prisioneros en la base naval de Guantánamo, es objeto de duros cuestionamientos internacionales.

También Kofi Annan, Secretario General de la ONU, manifestó que la falta de respeto a los derechos y a la dignidad del ser humano es la causa fundamental de que “la paz mundial sea actualmente tan precaria".

La base naval de Guantánamo, ubicada en Cuba, encierra a más de cuatrocientas cincuenta personas, de las cuales tan sólo diez tienen cargos presentados por el Pentágono. Desde su apertura en 2002, contuvo a más de setecientos prisioneros. Todos son sospechosos de pertenecer a Al Qaeda o al régimen talibán derrocado tras la invasión estadounidense a Afganistán, a fines de 2001. Los juicios de todos ellos están suspendidos hasta que el Tribunal Supremo de EE.UU. determine la legalidad de las cortes militares especiales creadas para juzgarlos. Mientras, siguen sufriendo torturas y vejaciones dentro de la cuestionada cárcel.



El eje central del problema es que Estados Unidos no los reconoce como prisioneros de guerra, sino que ha inventado un nuevo eufemismo para denominarlos: “combatientes enemigos”. Así, pretenden eludir las condiciones que fija la Convención de Ginebra, vigente desde 1950, donde se especifica cómo deben ser los tratos a los prisioneros de guerra. En ella, se definen como prisioneros de guerra a “los miembros de las fuerzas armadas de una parte en conflicto, así como los miembros de las milicias y de los cuerpos de voluntarios que formen parte de estas fuerzas armadas”, descripción que se aplica perfectamente a estos centenares de personas encarceladas en Guantánamo.

Las denuncias sobre la utilización de la tortura en los interrogatorios como un método empleado cotidianamente en esta cárcel, ponen de manifiesto la violación al artículo 13 de dicha convención, que ordena un trato humano hacia los prisioneros de guerra, prohibiendo las represalias contra ellos. El artículo 17 es aún más explícito: “No se podrá infligir a los prisioneros de guerra tortura física”. La convención es clara: “la potencia detenedora es responsable del trato que (los prisioneros de guerra) reciban”.

Si bien Bush declaró el pasado 14 de junio que tiene intenciones de cerrar dicha cárcel, las consecuencias de esta medida serían quizás peores, ya que la repatriación de estos prisioneros en muchos casos significa, en su país de origen, el sometimiento a más tortura, o incluso a la pena de muerte. Organizaciones de derechos humanos acusaron a la CIA (Oficina Central de Inteligencia de los Estados Unidos) de devolver a los prisioneros a sus países ilegalmente por medio de vuelos secretos denominados “rendiciones”. Los Estados Unidos reconocieron la existencia de dichos vuelos, pero negaron que estas medidas se tomaran a sabiendas o con la intención de que los prisioneros sean torturados. Esta última acusación también es grave, ya que la Convención Europea de los Derechos Humanos prohíbe la repatriación de prisioneros a países donde serán torturados o ejecutados.

El gobierno de Bush también está yendo en contra de (nada menos) la Declaración Universal de los Derechos Humanos, documento de vital importancia para los destinos de la humanidad, tan importante como desatendido es últimamente.


El artículo 5 dice claramente: “ Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”. El artículo noveno exige que nadie sea “arbitrariamente detenido, preso ni desterrado”. Si se toma en cuenta que el 97 % de los prisioneros no han sido aún acusados de ningún cargo, podría considerarse técnicamente arbitraria su detención, ya que, según explicita el décimo artículo de la declaración “toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial( ...) ”.

Es preciso que la ONU pueda asegurar el respeto a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que ha nacido junto con la organización y encierra el espíritu de ésta. Pero difícil es pensar que el organismo podrá imponerse teniendo en cuenta que, tanto durante la invasión a Afganistán como en Irak, los Estados Unidos han desoído rotundamente sus advertencias. La utopía de un mundo más justo, humano e igualitario, concebida tras la Segunda Guerra Mundial, parece hoy estar más lejos que nunca, aunque no por ello debe ser olvidada.


miércoles, marzo 15, 2006

24 DE MARZO ¿FERIADO?

Una medida vacía
Probablemente algún que otro lector me tome por amarga, aguafiestas, o quizás por adicta al trabajo. La cuestión es que no encuentro verdadero sentido a la propuesta de instaurar como feriado el 24 de marzo. Si esto sucediera (lo cual es más que probable, ya que la propuesta viene por parte del sector oficialista del Congreso), lo único que lograríamos es que, en unos años, la fecha pierda todo sentido y se convierta simplemente en “un feriado más”. Cuando este mismo gobierno organizó un recital masivo para conmemorar el 25 de mayo, las cámaras de televisión estaban allí y los movileros repetían a los espectadores una simple pregunta : ¿Qué pasó el 25 de mayo?. La mayoría sabía lo sucedido a muy grandes rasgos, tenía en mente un relato pobre. Muy pocos sabían bien qué ocurrió, y unos cuantos, avergonzados, aventuraron respuestas al azar como “eh... la Independencia”, “algo con San Martín”, etc. Mi miedo es que suceda exactamente lo mismo con esta fecha tan importante, con algo que no debemos olvidar jamás. Que en pocos años para la gente este día signifique sólo un descanso laboral, y nada más.

Sería mucho más recomendable que en este día las jornadas laborales y escolares se desarrollen normalmente, y en las escuelas hacer que los estudiantes reflexionen sobre el tema, con ayuda de algún texto, película o testimonio. También podrían emitirse documentales especiales por televisión. La mejor forma de recordar no es dejar de trabajar o estudiar, esa sería la mejor forma de olvidar, de vaciar de contenido la fecha.

La decisión, además, no es más que un gesto de pura demagogia, pan y circo, una medida completamente vacía. Porque un día feriado se convierte en un día vacío. Por eso, para evitar que tan terribles horas vuelvan a ocurrir, lo mejor es recordar, y además fortalecer la democracia permitiendo el disenso y apoyando un sistema multipartidario en el cual haya igualdad de oportunidades entre los partidos. Nuestra democracia existe y debemos cuidarla, pero es una democracia enferma, y lo mejor que podemos hacer para no dejarla morir nuevamente es fortalecerla, y no algo tan simple y trivial como establecer un día feriado.

viernes, marzo 10, 2006

CROMAGNON

Sacrificaron al chivo expiatorio
Finalmente, destituyeron a Ibarra. Se ha solucionado todo. Ahora, nunca más va a volver a abrirse un boliche cuyas condiciones de seguridad no sean óptimas. Nunca más ocurrirá una tragedia semejante, ni los padres de chicos menores de edad permitirán que sus hijos concurran a lugares donde tienen prohibido el ingreso. Nunca más el público de un recital arrojará pirotecnia sin medir las consecuencias.

Suena inverosímil mi primer párrafo, ¿no?. Lo es. Y si bien la ironía no se debe aclarar, me veo en la obligación de hacerlo, ya que lamentablemente muchos conciudadanos piensan verdaderamente todo eso que dije.

Los familiares de las víctimas celebran la decisión de la Legislatura. ¿Se pusieron a pensar, en algún momento, qué es lo que se ha solucionado? Muchos hablan de una red de corrupción política ¿se desmantela una red quitando de ella a una persona, por más elevado que sea su cargo? Es triste, pero ellos han sido sólo los títeres de esta pantomima. Fueron víctimas de la especulación política, de la cual, enceguecidos por el dolor, fueron también cómplices. Ibarra fue el chivo expiatorio que todos necesitaban, porque, sinceramente, parte de la culpa verdadera se halla (por duro que suene) en quienes resultaron afectados. Y aún más lamentable es que los padres de chicos de doce o trece años siguen permitiendo a sus hijos la concurrencia a estos recitales, y también los adolescentes siguen llevando bengalas como si nada.

Se ha mezclado el ámbito público con el privado, si bien las inspecciones pertinentes dependían del Gobierno de la Ciudad, no era el Jefe de Gobierno en persona quien debía responsabilizarse por ello.
“Felicito” a quienes vieron tan grande oportunidad, porque ese grupo sí tiene vocación política, la verdadera frialdad maquiavélica que un político debe tener como para permitirse especular hasta con la muerte de casi doscientos chicos que podrían ser sus hijos.

Debo aclarar que no considero que los procedimientos hayan sido incorrectos: fueron perfectamente constitucionales. Pero la falla estuvo en el contenido, y no en la forma.

martes, noviembre 01, 2005

ARGENTINA Y EL MUNDO



Mar del Plata: no tan feliz


La inminente llegada del presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, a la ciudad de Mar del Plata, ha cambiado la vida de todos los marplatenses, y ha dirigido la mirada del mundo (una mirada no de interés, sino temerosa) hacia la perla del Atlántico. En estas últimas semanas, los vecinos de la ciudad marítima han observado, atónitos, como las bandadas de agentes de seguridad superaban en número a las de gaviotas. Una ciudad tranquila se ha convertido en el escenario de un colosal operativo de seguridad, en el epicentro de un enfrentamiento ideológico, y en un lugar indeseable (momentáneamente) para sus habitantes. En lugar de “La feliz”, por unas semanas será más acertado llamarla “la preocupada”, “la agitada”, “la enrarecida”.

Considerando el excesivo control policial, así como la amenaza que para muchos presupone la “anticumbre”, a pesar de que sus organizadores hayan declarado que se manifestarán pacíficamente, no resulta sorpresivo que los vecinos de Mar del Plata se sientan molestos. Los agentes de seguridad de los Estados Unidos, junto con la policía, efectúan exhaustivos controles a locales, negocios, calles, y también a los transeúntes, quienes se sienten invadidos. Saben que durante el 4 y 5 de este mes, cuando se lleve a cabo la IV Cumbre de las Américas (en simultaneidad con la III Cumbre del Pueblo, comúnmente denominada la “anticumbre”) estarán sitiados en su propia ciudad. Ya se ha decretado asueto para el jueves y el viernes, y además las escuelas que se encuentren dentro de la zona céntrica de la otrora “feliz”, no dictarán clases durante toda la semana próxima.

A raíz de esto, habrá un éxodo masivo de marplatenses hacia otras ciudades cercanas. Las empresas de turismo han explotado con astucia esta situación, y hoy es moneda corriente ver en los diarios de Mar del Plata avisos que sugieren “escápese del agobio de la cumbre”.

Como si todo esto fuera poco, se ha instalado en nuestro país el clima de terror tan propio de los estadounidenses (aunque, por supuesto, no es para nada infundado). Gran cantidad de usuarios de Internet han recibido en este mes una cadena de correo electrónico que sugería a los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires que no utilizarán el servicio de subterráneos, ya que había grandes probabilidades de que éste fuera víctima de un atentado terrorista. Además, en Mar del Plata, esta semana se evacuaron quince establecimientos, en su mayoría escuelas, a causa de amenazas de bomba.

Más allá de las cuestiones de seguridad, inevitables por tratarse de la visita de quien es quizás el hombre más poderoso del planeta, la visita de Bush suscitó una serie de respuestas que suenan más fuerte que el mar embravecido en las noches marplatenses, y que cubren todo el espectro de los hechos insólitos. La “anticumbre” será una organización con planteos legítimos y coherentes, como el repudio a la guerra en Irak o el pedido de un sistema económico mundial más equitativo, junto con el repudio al ALCA, pero existen otros grupos y personalidades que se han plegado a la protesta con argumentos contradictorios.

Maradona, por ejemplo, encabezará la marcha de la “anticumbre” como abanderado. Una decisión poco acertada por parte de los organizadores de esta protesta, ya que restan seriedad a sus reclamaciones. La controvertida leyenda del fútbol se pliega a protestas anticapitalistas y se autoproclama en favor de ideales de izquierda, mientras desarrolla actividades puramente marketineras, como su programa de televisión.

Los docentes, por su parte, repudian la llegada de Bush llamando a un paro. Resulta completamente contradictorio defender la autonomía de los pueblos suspendiendo días de clase. Se busca evitar la subordinación de las Naciones pero, paradójicamente, se suspende la educación, que es la más poderosa herramienta contra el sometimiento, hermano de la ignorancia. Como protesta, podrían enseñar a sus alumnos durante esas jornadas qué es lo que en verdad se está debatiendo entre los primeros mandatarios de América, qué significa el ALCA y cuáles son las causas y consecuencias de la integración económica. Tratando de no influir en ellos, podrían llevarlos hasta la reflexión, tras la correcta información.

A causa de la revuelta ideológica y de seguridad que han traído aparejada los preparativos para esta cumbre, la mirada de los argentinos se ha vuelto hacia fuera una vez más. De no ser porque muy recientemente hemos atravesado por un proceso electoral, nuestros ojos estarían completamente volcados hacia el exterior. Se debe dar a la Cumbre de las Américas la importancia que representa, que no es poca, pero en un correcto enfoque. Casi nulos son los argentinos que saben qué es lo que va a discutirse en esta reunión. Poco también se habla del resto de los primeros mandatarios que visitarán nuestro país y de sus circunstancias. La información se ha empobrecido, y para la opinión pública, la Cumbre se ha transformado en un sinónimo del arribo de Bush. Se protesta por la excesiva importancia que se le da a esta visita, a una sola persona dentro de una Cumbre, pero con esto sólo se refuerza la misma idea que se repudia. Es preciso que nos informemos de lo que es en verdad trascendente, y no nos dejemos engañar por cortinas de humo, que jamás son casuales ni inocentes.

viernes, octubre 21, 2005

REALIDADES IRREALES



Tiempos de nulo debate


Debo manifestarle que esta época es verdaderamente extravagante. Cuando llegué con esa curiosa y secreta máquina hasta el disparatado 2005, poco pude comprender. Comenzaron asustándome esos vehículos a los cuales el hombre de estos tiempos llama automóviles. Aquel miedo fue reemplazado por la intriga ante la radio, aparato curioso por el cual se transmite la voz de los periodistas hacia todo el pueblo, así como también una música ruidosa a la cual poco agradable encontré. Luego, me explicaron que la radio en realidad es ahora un invento antiguo, a pesar de su vigencia y también lo es la televisión. Ante mi intriga, me mostraron también qué era esta última (una maravilla de la técnica, lástima que quienes aparecen dentro de ella no estén demasiado sanos mentalmente). Finalmente, conocí la Internet. En estos meses, me he ido adaptando a los “medios”, tal como los llama el hombre del futuro... corrijo, del presente.

Estoy intentando acostumbrarme al lenguaje, a la vestimenta, a tanto ruido, a las multitudes. Pero sé que jamás podré adaptarme al discurso político de estas épocas. Como si esto fuera poco, un amigo que cree genuinamente que he venido de otro tiempo me ha recomendado que me hiciera ciudadano, fingiendo ser inmigrante. Al principio me indignó, imagínese: pedirle la ciudadanía a mi propia Patria. A raíz de esto, mañana tengo la posibilidad de votar... y no entiendo demasiado cómo hacerlo. En primer lugar, hay partidos nuevos, a los cuales jamás había oído nombrar, ¡y son innumerables las listas! Pero el peor flagelo es la falta de ideas. Quise averiguar acerca de la ideología y de las respuestas de los candidatos, pero poco he llegado a comprender.
Un economista llamado Lopez Murphy, por ejemplo, propone “terminar con este quilombo”. Tras la debida explicación que solicité acerca del significado de la palabra “quilombo”, pude comprobar que los políticos han perdido la corrección y la educación. También me ha extrañado que hubiesen mujeres como candidatas, en mi siglo ellas ni siquiera podían votar, a mi esposa, una intelectual muy interesada en política, le hubiera agradado saber de este cambio. De todas formas, no creo que ella las hubiera votado, porque tampoco su debate es elevado: se insultan, se gritan, hablan necedades sin definición . Eso es todo lo que pude oír, transmitido a través de los ya citados extraños inventos: candidatos maltratándose, hablando siempre de los defectos de los demás en lugar de sus propias virtudes (¿las tendrán?), y repitiendo frases hechas completamente vacías. Un amigo me ha dicho que a eso se le llama popularmente “ponerse el cassette”. Un cassette, me contaron, es una cinta sonora (¡increíble!) que reproduce, con ayuda de otro aparato, siempre el mismo sonido. Es cierta, entonces, la expresión: si en sus debates televisivos o radiales (¡que vocablos tan extraños!) todos usaran esos dispositivos, el resultado sería el mismo.
Como podrán observar, intenté buscar un candidato que hablara coherentemente, pero me siento vencido: no he hallado a ninguno. Creo que no voy a ir a los comicios. ¿Qué dice? ¿El voto es obligatorio? ¡Ahora sí que comienzo a desesperar! Usted, ¿ya sabe qué hará?

martes, octubre 18, 2005

Elecciones

Hablan mucho ¿Dicen algo?

Faltan apenas días para los comicios electorales que se llevarán a cabo el 23 de este mes en todo el país. La campaña se vuelve cada vez más intensa, las palabras van y vienen en un torrente cada vez más caudaloso. Pero cabe preguntarse: ¿Existe un genuino intercambio de ideas? En verdad, la forma en la cual cada candidato busca diferenciarse de los demás no es a través de sus propuestas. Lo hacen resaltando los errores del otro, demonizándolo y hasta insultándolo. Así, la profundidad del debate es casi nula, y la reemplazan eternas referencias a la “nefasta década del 90’”, o vulgares juegos de palabras, como la propaganda en la que Ricardo López Murphy cuenta que “Duhalde lo puso a Kirchner. Kirchner puso a su mujer y de esta manera se la puso a Duhalde. Duhalde entonces le puso la suya”. Luego, como broche de oro, da su argumento, explicando por qué debemos entregarle nuestro voto. ¿Para que proponga leyes con las cuales mejorar la educación? ¿Para terminar con el flagelo de la inseguridad? No. “Para terminar con este quilombo”.

La riqueza que existía en los debates políticos parece haberse perdido para siempre. Lamentablemente, ya no sucede como cuando nuestros próceres discutían en largas epístolas sus ideas, de modo febril aunque siempre cordial. Pareciera que ya no existe lugar para un debate ideológico e intelectual. La mayoría de los ciudadanos hoy no votan por identificación con la ideología de un candidato, sino por oposición a aquel que le produce rechazo. Y esto es lo que busca generar cada aspirante a una banca en el Congreso o en la Legislatura: repulsión hacia sus competidores. La discusión es completamente pobre y maniquea, y cada político se sitúa en una actitud mesiánica: él o ella es quien nos salvará, el resto son todos estafadores y mentirosos.

Es importante aclarar que la poca responsabilidad cívica de los votantes tampoco ayuda. La gran mayoría de ellos no se informa acerca de los candidatos, y vota por simple simpatía o “al voleo”. Entonces, el debate ideológico no es exigido por parte del pueblo. Tras el “que se vayan todos” de 2001, la sociedad se fue aplacando hasta volver a dormirse en un sueño político tan profundo como el que existía en la década del 90’. Causa tristeza darnos cuenta de que volvimos al mismo letargo, y ya no presionamos a la clase política de la misma forma. Por eso, ellos nos devuelven este debate (si es que así puede llamárselo) superficial y vacío de contenido.

Es necesario volver a interesarse por quienes nos representan, de manera que los candidatos se vean obligados a enriquecer la discusión, para volver a tener una vida política sana y con posibilidades de verdadero progreso.